Semáforos inteligentes – Parte 2

Algunos expertos señalan que el uso de tecnología para la creación de redes entre los coches que circulan en una misma zona así como los centros de control de tráfico deriva en una manera efectiva de prevenir los embotellamientos y los accidentes en el tráfico urbano.

Dichas soluciones mantienen el tráfico en flujo continúo al basarse en datos en tiempo real que se transmiten en sus sistemas. Por ejemplo; existen sistemas de cámaras que alimentan equipos de cómputo para calcular el cronometraje más eficiente en los semáforos, en los cuales unos segundos pueden hacer grandes diferencias. En este tipo de sistema, los semáforos están interconectados y funcionan como un gran núcleo inteligente.

A diferencia de otras soluciones, en este caso varía la temporización de la señal por un amplio margen basado en el flujo de tráfico real y no en cálculos hipotéticos predeterminados basados en conceptos de horas pico y horas descongestionadas.

Esta capacidad de adaptación produce grandes beneficios: si ocurre un accidente en la zona comprendida por este sistema, los semáforos situados en rutas aledañas se ajustarán para permitir la afluencia de la congestión resultante.   Los centros de control pueden utilizar los datos resultantes para afinar los patrones de conmutación de sus sistemas de señalización. También pueden dar prioridad a determinados vehículos, como ambulancias, camiones de bomberos y otros equipos de emergencia. Lo que es claro es que la comunicación en red entre los coches y la infraestructura es la vía para crear las condiciones necesarias de la futura automatización del tráfico urbano.

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