Modelos de educación colaborativa

El trabajo colaborativo en la educación superior se puede llevar a cabo desde dos personas interesadas en un tema en común hasta un grupo grande entorno a una investigación de amplio espectro y puede implementarse mediante una gran variedad de formas, métodos y aplicaciones. Cabe recordar que si hay un objetivo en común entre las plataformas virtuales y el acceso abierto a la información con las bibliotecas y los laboratorios de planteles universitarios es el intercambio de conocimiento.

Los impulsores del aprendizaje colaborativo consideran que este método aporta diversos beneficios a los estudiantes e investigadores incluyendo: el refuerzo del valor del trabajo en equipo así como establecer vínculos con el mundo laboral más allá del ámbito académico.

El crecimiento de la colaboración en la investigación –por lo general internacional, multidisciplinaria e interinstitucional– ha resultado un factor clave en el desarrollo de proyectos científicos de enorme trascendencia llevados a cabo en la actualidad. Tal es el caso de la Organización Europea para la Investigación Nuclear, sede del Gran Colisionador de Hadrones en cuyo desarrollo han colaborado más de dos mil investigadores procedentes de alrededor de 30 distintos países incluyendo la participación de una comunidad de científicos mexicanos involucrada en el proyecto ALICE (A Large Ion Collider Experiment) desde hace más de 15 años.

Además, en este, como en muchos otros casos, el entorno de trabajo abierto inspira la creatividad y las nuevas ideas sobre proyectos que difícilmente habrían estado disponibles de otra manera. En el flujo de trabajo, la integración de plataformas colaborativas permite a los miembros del equipo hacer sugerencias sobre la marcha y estimula la lluvia de ideas entorno a información que se pone al alcance de todos.

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